
Artmate: Drawing Together
- 4.00Reseñas
- 4,6
- Desarrollador
- Braly JSC
- Lanzado
- 15 sept 2026
Capturas de pantalla








La primera impresión que me dejó Artmate: Drawing Together es bastante clara: está pensado para que dibujar acompañado resulte sencillo, incluso cuando no tienes una técnica especialmente desarrollada. No lo veo como un sustituto de una suite profesional de ilustración, sino como una aplicación de arte y diseño centrada en compartir el proceso, aprender mediante lecciones fáciles y pasar un rato creativo con otras personas.
Después de usarlo, me parece especialmente atractivo para quien quiere empezar a dibujar sin enfrentarse a una interfaz llena de herramientas. También puede encajar en una tarde tranquila con amigos, en una actividad familiar o como una forma ligera de practicar. Su planteamiento es directo: abrir, elegir una propuesta, seguir el ejercicio y comparar el resultado con el de los demás. Esa sencillez es su mayor virtud, aunque también marca sus límites.
Cómo se siente el flujo de trabajo desde el primer dibujo
El recorrido natural de la aplicación es fácil de entender. En lugar de obligarme a preparar un lienzo complejo, ajustar una gran cantidad de parámetros y decidir por dónde empezar, la experiencia gira alrededor de dibujar junto a otras personas y avanzar con lecciones accesibles. Para alguien que suele abandonar las aplicaciones de dibujo porque no sabe qué hacer al abrirlas, este enfoque reduce bastante la fricción inicial.
Yo empezaría cada sesión con un objetivo pequeño. En vez de intentar crear una ilustración completa, resulta más práctico concentrarse en reproducir una forma, practicar un contorno o completar una lección sin obsesionarse con que el resultado sea perfecto. La presencia de otras personas cambia la sensación: el dibujo deja de ser una tarea solitaria y se convierte en una actividad compartida, donde el proceso importa tanto como la imagen final.
Un escenario cotidiano ayuda a entender mejor su utilidad. Imaginemos una tarde en casa: dos amigos quieren hacer algo creativo, pero ninguno domina el dibujo. Con una aplicación profesional, probablemente perderían tiempo buscando pinceles, capas y tutoriales externos. Aquí pueden entrar con una expectativa más modesta, seguir una lección sencilla y comentar sus resultados mientras trabajan. No hace falta convertirlo en una clase formal para que sea entretenido.
También lo veo apropiado para quien necesita una excusa concreta para practicar. Muchas aplicaciones ofrecen un lienzo vacío, pero el lienzo vacío puede bloquear. Las lecciones fáciles funcionan como un punto de partida: dan una dirección y evitan que el usuario tenga que inventar un proyecto desde cero. Mi consejo es repetir una misma actividad en distintos momentos, intentando mejorar un aspecto cada vez, como la limpieza de las líneas o la proporción de las formas.
La experiencia cambia bastante según el dispositivo y la forma de dibujar. En una pantalla táctil pequeña, los trazos pueden sentirse menos cómodos que en una tableta amplia. Si usas el dedo, conviene trabajar con movimientos más cortos y aceptar que el resultado tendrá un carácter más espontáneo. Con un lápiz compatible, si el dispositivo lo admite, es posible que el control sea más natural, pero no asumiría que la aplicación pretende ofrecer la precisión de un estudio de ilustración.
Hay otra diferencia importante frente a las herramientas tradicionales: aquí el valor no está únicamente en producir una imagen terminada. La parte social modifica el criterio con el que conviene juzgar el resultado. Un dibujo imperfecto puede ser una buena experiencia si permite seguir la lección, reírse de los errores y mantener la conversación. La aplicación funciona mejor cuando la meta es crear juntos, no demostrar habilidad técnica.
Qué conviene revisar antes de empezar
Antes de invitar a alguien, yo dedicaría unos minutos a recorrer la interfaz y comprobar cómo se presenta cada lección. No porque sea complicada, sino porque conocer el camino evita interrumpir la sesión para buscar opciones básicas. También ayuda a elegir una actividad adecuada para el nivel del grupo: si alguien nunca ha dibujado en una pantalla, es mejor comenzar por una propuesta simple que por una imagen con demasiados detalles.
La aplicación es gratuita, algo que facilita probarla sin convertir la primera sesión en una decisión de compra. Aun así, incluye compras dentro de la aplicación que van desde alrededor de un euro hasta casi dieciséis euros cuando se facturan mediante Google Play. Yo no las trataría como una razón automática para descartarla, pero sí recomendaría revisar con calma qué parte de la experiencia se puede disfrutar sin pagar y qué elementos adicionales podrían resultar útiles para tu forma de usarla.
Su clasificación PEGI 3 también encaja con el tono general de la propuesta. Eso la hace razonable para una actividad creativa compartida en familia, siempre que un adulto supervise cualquier compra y ayude a los más pequeños con el manejo de la pantalla. La edad recomendada no significa que todos los niños vayan a dominarla de inmediato: dibujar con precisión en un móvil sigue requiriendo coordinación y paciencia.
Ajustes que merece la pena comprobar
En una aplicación de este tipo, los ajustes más importantes no son necesariamente los más llamativos. Yo comprobaría primero el tamaño de los elementos en pantalla y la comodidad del espacio de dibujo. Si los controles ocupan demasiado, la zona útil se reduce; si son demasiado pequeños, se vuelve fácil tocar una opción por accidente. Encontrar un equilibrio antes de comenzar una sesión larga evita frustraciones.
También prestaría atención a la forma en que se seleccionan las herramientas durante una lección. Cuando se trabaja siguiendo pasos, cambiar constantemente entre opciones puede romper el ritmo. Una buena costumbre es familiarizarse con las herramientas que realmente pide la actividad y evitar explorar todas las posibilidades al mismo tiempo. En mi experiencia, aprender un recorrido corto resulta más eficaz que intentar memorizar toda la interfaz.
El tamaño de la pantalla merece una consideración especial. En un teléfono, yo mantendría los dibujos sencillos y usaría trazos amplios. En una tableta, aprovecharía el espacio para separar mejor las partes del dibujo y revisar los detalles al final. Esta no es una diferencia menor: el mismo ejercicio puede sentirse relajado en una pantalla grande y apresurado en una pequeña.
Si vas a usarla con otra persona, conviene preparar el dispositivo antes de iniciar la actividad. Una pantalla limpia, suficiente batería y una conexión estable para la parte compartida pueden marcar más diferencia que cualquier ajuste artístico. No hace falta convertir la preparación en un ritual, pero sí evitar que la sesión se corte justo cuando todos están concentrados.
Otro ajuste mental importante es decidir qué significa “terminar” un dibujo. Si esperas una imagen pulida, quizá te decepcione la rapidez de algunas lecciones. Si consideras completada la actividad cuando has seguido los pasos, entendido una forma nueva y compartido el resultado, la experiencia resulta más satisfactoria. Esa expectativa es especialmente relevante para adultos que comparan sus primeros trazos con ilustraciones profesionales.
Hábitos para dibujar más rápido sin perder la diversión
Los usuarios con algo de experiencia pueden sacarle más partido si convierten las sesiones en rutinas repetibles. Yo organizaría cada práctica en tres momentos: primero, observar la lección completa; después, dibujar sin detenerme demasiado; por último, revisar solo un detalle que quiera mejorar. Este método evita corregir cada línea en tiempo real y mantiene la actividad ágil cuando se comparte con amigos.
Otra estrategia consiste en no cambiar de herramienta por impulso. Si una lección funciona con una selección limitada, mantenerla durante todo el ejercicio puede ayudar a entender mejor las formas. Cambiar constantemente de opción suele dar una falsa sensación de control, pero también dispersa la atención. La sencillez es útil aquí: menos decisiones dejan más espacio para mirar, copiar y aprender.
Cuando dibujo con otra persona, prefiero acordar de antemano una regla sencilla, como terminar la lección antes de comparar resultados. Si se enseña el dibujo a mitad del proceso, la conversación puede convertirse en una competición prematura y algunos participantes empiezan a copiar en lugar de practicar. Comparar al final permite fijarse en soluciones distintas y mantiene la actividad más relajada.
Un uso menos obvio es emplear la aplicación como calentamiento antes de trabajar en otro proyecto. Cinco o diez minutos de trazos guiados pueden servir para acostumbrar la mano a la pantalla y decidir qué tipo de imagen apetece hacer después. No la usaría como única herramienta para un encargo serio, pero sí como una forma amable de vencer la resistencia de empezar.
También puede funcionar como actividad para grupos con niveles muy diferentes. La persona que ya dibuja puede concentrarse en mejorar proporciones o limpieza, mientras quien empieza sigue la lección a su propio ritmo. Para que eso funcione, el usuario avanzado debe evitar convertir la sesión en una demostración técnica. La ventaja está en compartir el proceso, no en imponer un resultado.
Si quieres progresar, guardar una referencia personal de tus primeros ejercicios puede ser más útil que buscar una puntuación externa. Repetir una lección después de varios días permite notar cambios concretos: líneas más seguras, menos pausas o mejor distribución del espacio. Esa comparación convierte una aplicación casual en una práctica con continuidad, sin exigir un plan de estudio complicado.
Dónde termina su alcance frente a otras aplicaciones
La comparación con las aplicaciones tradicionales de dibujo debe hacerse con cuidado. Una herramienta profesional suele ofrecer más control sobre capas, pinceles, edición y acabado final. Si necesitas preparar una ilustración para imprimir, construir una composición compleja o trabajar con precisión durante mucho tiempo, elegiría una aplicación especializada antes que esta. El enfoque de Artmate está en la accesibilidad y la interacción, no en sustituir un entorno de producción.
Frente a una aplicación de tutoriales en vídeo, su ventaja potencial es que la práctica se siente más activa y compartida. No te limitas a observar cómo otra persona dibuja: participas en una actividad guiada y puedes contrastar tu resultado con el de tus compañeros. La desventaja es que quien busca explicaciones técnicas muy profundas puede encontrar las lecciones fáciles demasiado básicas.
También es diferente de una aplicación de dibujo libre. El lienzo abierto ofrece libertad total, pero puede dejar al usuario sin ideas. Aquí la estructura ayuda a empezar, aunque a cambio reduce la sensación de exploración ilimitada. Yo elegiría la primera para desarrollar un proyecto personal y esta para practicar, jugar o aprender acompañado.
La parte social es precisamente lo que puede decidir la compra o la desinstalación. Si quieres dibujar completamente a solas, sin depender de una dinámica compartida, quizá no aproveches su principal atractivo. Si buscas una actividad para conectar con amigos, familiares o compañeros que tampoco son expertos, la propuesta tiene mucho más sentido.
Hay que tener presentes también las compras integradas. El precio de entrada es gratuito, pero una persona que quiera acceder a todo lo que le interese debe revisar cada opción antes de confirmar. En un entorno familiar, yo establecería una regla clara: probar primero la experiencia disponible y no pulsar compras durante una sesión compartida sin que el responsable del dispositivo lo apruebe.
Para quién la recomiendo y para quién no
La recomendaría a principiantes que necesitan instrucciones concretas, a grupos de amigos que quieren una actividad creativa breve y a familias que prefieren algo participativo frente a una aplicación puramente individual. También puede servir a personas que han intentado aprender a dibujar y se han quedado bloqueadas ante un lienzo vacío.
No sería mi primera elección para un ilustrador que necesite herramientas avanzadas, para alguien que busca una edición minuciosa o para quien espera un curso completo de dibujo. Tampoco la elegiría si la conexión social no aporta nada a tu forma de crear. En esos casos, una aplicación de dibujo libre o una plataforma educativa más profunda probablemente encajará mejor.
El desarrollador es Braly JSC, y la aplicación ha conseguido una media de 4,6 a partir de alrededor de 3.300 valoraciones. Además, supera los 10 millones de instalaciones, una señal de que su propuesta ha encontrado un público amplio. No tomaría esas cifras como garantía de que será perfecta para todos, pero sí como una indicación de que no se trata de una herramienta desconocida o puramente experimental.
Mi veredicto después de usarla con una mentalidad práctica
Artmate: Drawing Together me parece una opción convincente cuando el objetivo es dibujar acompañado sin convertir la experiencia en una clase técnica ni en un programa profesional. Sus lecciones fáciles reducen la barrera de entrada, y el componente compartido aporta una razón concreta para volver: practicar con alguien suele ser más motivador que abrir un lienzo vacío en solitario.
La versión actual es la 1.1.34 y funciona desde Android 7.0. Para decidir si encaja en tu dispositivo, revisaría primero la comodidad de la pantalla y el modo en que sueles dibujar con los dedos o con un lápiz. La compatibilidad del sistema permite llegar a muchos teléfonos, pero la antigüedad del dispositivo puede influir en lo agradable que resulte trabajar durante un rato largo.
Mi forma recomendada de empezar sería probar una lección corta, repetirla sin buscar perfección y después invitar a una persona con un nivel parecido. Si ambos disfrutáis del intercambio, la aplicación puede convertirse en una rutina creativa sencilla. Si lo que queríais era crear una ilustración detallada con control absoluto, notaréis pronto que necesitáis otra herramienta.
En definitiva, Artmate: Drawing Together acierta al no exigir experiencia para empezar y al convertir el dibujo en una actividad social. Sus límites aparecen cuando se le pide precisión profesional, libertad ilimitada o formación avanzada. Para mí, su mejor uso está en esos momentos en los que quieres crear algo con otra persona, aprender una base y terminar la sesión con ganas de volver a intentarlo.
Aspectos destacados
- Permite dibujar y colaborar en tiempo real con otras personas.
- La interfaz es sencilla y adecuada para usuarios de distintos niveles.
- Ofrece una forma entretenida de practicar dibujo acompañado.
- Facilita compartir ideas visuales durante sesiones creativas.
- Puede utilizarse para actividades artísticas informales y educativas.
Limitaciones
- La experiencia depende mucho de una conexión estable a Internet.
- Las funciones colaborativas pueden resultar limitadas frente a apps profesionales.
- Las sesiones con muchas personas pueden volverse difíciles de organizar.
- No sustituye a una herramienta completa de ilustración avanzada.
- La calidad del resultado depende del dispositivo y del lápiz compatible.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Artmate: Drawing Together y para qué sirve?
Artmate: Drawing Together es una aplicación de dibujo colaborativo pensada para crear ilustraciones junto con otras personas, ya sea en tiempo real o mediante herramientas de interacción compartida, según las funciones disponibles en la versión instalada. Permite practicar, desarrollar ideas, hacer bocetos y disfrutar de una experiencia creativa social. Es adecuada tanto para usuarios principiantes como para quienes buscan una alternativa sencilla para dibujar desde el móvil.
¿Se puede utilizar Artmate: Drawing Together sin experiencia previa en dibujo?
Sí. La aplicación está orientada a que cualquier usuario pueda comenzar a dibujar sin dominar técnicas avanzadas. Sus herramientas permiten realizar trazos, probar colores y construir composiciones de manera intuitiva. Aun así, conviene dedicar unos minutos a explorar la interfaz, los controles y las opciones disponibles, especialmente si se utiliza una pantalla pequeña. La experiencia puede mejorar considerablemente con un lápiz táctil compatible.
¿Artmate: Drawing Together necesita conexión a Internet?
La necesidad de conexión depende de la función que quieras utilizar. Las herramientas básicas de dibujo pueden funcionar de forma local en algunos dispositivos, pero las características relacionadas con dibujar junto a otras personas, compartir sesiones o sincronizar contenido normalmente requieren acceso a Internet. También es posible que el rendimiento dependa de la estabilidad de la red. Antes de iniciar una sesión colaborativa, se recomienda comprobar la conexión y los permisos solicitados.
¿Es posible colaborar con amigos en Artmate: Drawing Together?
La colaboración es una de las principales propuestas de Artmate: Drawing Together. La aplicación está diseñada para facilitar actividades creativas compartidas, por lo que puede resultar interesante para amigos, parejas, familiares, estudiantes o comunidades de artistas. Las opciones exactas para invitar participantes, crear salas o compartir dibujos pueden variar según la plataforma y las actualizaciones. Es importante revisar cómo gestiona la app los enlaces, invitaciones y privacidad antes de compartir una sesión.
¿Artmate: Drawing Together es gratuita y ofrece compras dentro de la aplicación?
La descarga puede estar disponible de forma gratuita, aunque algunas funciones, herramientas, contenidos o características adicionales podrían depender de compras integradas, publicidad o una suscripción, según la versión para Android o iOS. Antes de instalarla, conviene consultar la ficha oficial de la tienda para conocer el precio, los requisitos y las condiciones actuales. Si la utilizarán menores, también es recomendable activar controles parentales para evitar compras no autorizadas.








